Versos

La resurrección de Lázaro

escrito por Juan (un discípulo)* en Juan 11:1-44, ~3 mins

11 Estaba enfermo Lázaro de Betania, la aldea de las hermanas María y Marta.

2 María, hermana de Lázaro, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. 3 Las hermanas mandaron a decirle a Jesús: Señor, mira, el que amas está enfermo.

4 Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios a fin de que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Pero cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, a propósito permaneció dos días más donde estaba. 7 Después dijo a sus discípulos: Regresemos a Judea.

8 Sus discípulos le contestaron: Maestro, hace poco los judíos intentaban apedrearte, ¿y otra vez volverás allá?

9 Jesús respondió: ¿No hay 12 horas en el día? Si alguno anda de día, no tropieza porque ve la luz de este mundo. 10 Pero si alguno anda de noche, tropieza porque la luz no está en él.

11 Después les dijo: Nuestro amigo Lázaro durmió, pero voy a despertarlo.

12 Entonces sus discípulos le dijeron: Señor, si duerme sanará. 13 Pero Jesús hablaba de la muerte de él, y ellos supusieron que hablaba del reposo del sueño.

14 Entonces Jesús les aclaró: Lázaro murió. 15 Me alegro que no estaba allá por causa de ustedes, para que crean. Pero vamos a él.

16 Entonces Tomás el Dídimo dijo a sus condiscípulos: Vamos también nosotros para que muramos con Él.

17 Cuando Jesús llegó, halló que Lázaro ya tenía cuatro días en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros.

19 Muchos judíos habían ido para consolar a Marta y María por la muerte de su hermano.

20 Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a encontrarlo, pero María permaneció en la casa.

21 Entonces Marta dijo a Jesús: ¡Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano! 22 Ahora también sé que todo lo que Tú pidas a Dios, te lo dará.

23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

24 Marta le respondió: Sé que resucitará en la resurrección el día final.

25 Jesús le dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá. 26 Y todo el que vive y cree en Mí, que de ningún modo muera jamás. ¿Crees esto?

27 Le contestó: Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que vino al mundo.

28 Después de decir esto, fue y llamó a su hermana María. Le dijo en privado: El Maestro está aquí y te llama. 29 Cuando ella lo oyó, se levantó de prisa y fue hacia Él. 30 Jesús aún no había llegado a la aldea, sino estaba en el lugar donde Marta lo recibió. 31 Entonces los judíos que la consolaban en la casa, al ver que María salió de prisa, la siguieron, porque pensaron que iba a llorar en el sepulcro.

32 María llegó donde estaba Jesús, se postró a sus pies y le dijo: ¡Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano!

33 Cuando Jesús vio que María y los judíos que llegaron con ella lloraban, gimió en el espíritu. Se conmovió profundamente 34 y preguntó: ¿Dónde lo pusieron?

Le respondieron: Señor, ven y mira.

35 Jesús lloró.

36 Entonces los judíos decían: ¡Miren cómo lo amaba! 37 Éste, Quien abrió los ojos del ciego, ¿no podría lograr también que éste no muriera?

38 Jesús otra vez profundamente conmovido fue a la tumba. Era una cueva. Una piedra estaba colocada sobre ella.

39 Jesús ordenó: Quiten la piedra. Marta, la hermana del muerto, le dijo: Señor, ya hiede porque es el cuarto día.

40 Jesús le preguntó: ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios?

41 Quitaron la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos y dijo: ¡Padre, te doy gracias porque me escuchaste! 42 Yo sé que siempre me escuchas, pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que Tú me enviaste.

43 Después de decir esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el muerto salió con vendas en los pies y las manos. Su cara había sido envuelta en un sudario.

Jesús les ordenó: ¡Desátenlo y déjenlo ir!